28.4.14

Cómo no ser un padre carca

Fuente de la imagen:
http://elgalloverde.wordpress.com/2013/03/06/indie-y-padre-en-la-vida-regalos-originales-para-hijos-con-padres-hipsters/


Querida Queta:

Mi hijo me ha llamado carca. Así, a la cara. Pero no como insulto, Queta, lo peor es que me lo ha dicho como la constatación de una realidad. Y yo no tenía esa imagen de mí mismo, yo creí que aún estaba en el mercado, ¿me entiendes?. Ya sé que me acerco más a los 40 que a los 30, pero cómo te diría yo... Dentro del ciclo de vida de un producto, digamos que me veía entrando en la fase de madurez, no en la de declive. En fin, no sé si apuntarme al gimnasio, hacerme hipster o cambiar los Camper por las New Balance. Un abrazo, querida.

Querido Henri:
Eres muy listísimo para cosas de marketing, pero deja que para las cosas de la vida te oriente yo. Para seguir con tu símil del CVP, voy a ponerte un ejemplo. A ti lo que te pasa es que de tanto concentrarte el árbol, has dejado de ver el bosque. Yo creo que como producto estás muy bien, tranquilo, si no tuvieras churri estarías muy bien colocado en el punto de venta ;) Pero tienes que ver el bosque. Vete poniendo al día con libros guays como este: 
Ver más en: http://nesquensmania.blogspot.com.es/search/label/Obras?updated-max=2010-12-13T10:00:00%2B01:00&max-results=20&start=20&by-date=false y http://www.pinterest.com/pin/50313720810752925

Tú tienes que pensar en el ciclo de vida de la demanda y no en el ciclo de vida del producto, que eso va después. Tú mira lo que ha aprendido leyendo cosas como esta y atiende a mi reflexión.

No eres un producto, eres la empresa fabricante de tu propio producto. Digamos que el producto “padre” existe para satisfacer la necesidad de “educar al hijo”. La curva de la necesidad de tener un padre seguramente ya pasó por la etapa de aparición y crecimiento acelerado, porque eso debe de ser aquella época en la que no dejabas de hablar de colores de caca de bebé y tenías más ojeras que Belén Esteban, que ya es decir. Ahora supongo que tu encantador hijo está haciendo que la demanda de necesidad de padre esté en la fase de crecimiento decelerado. Pero sigue siendo demanda. Digamos que tu encantador hijo de 10 años está viendo dos cosas que hacen variar la intensidad de esa curva:

1. Los otros. O sea, los otros hombres súper guays. Hay varios sujetos contaminantes. Por un lado están los que se han dejado barba y trabajan para Zara en la central de Arteixo sin más obligaciones familiares que las de las cenas de Navidad. Los sobrinos de estos sujetos disfrutan de los regalos más impresionantes y transmiten la idea a otros niños de que ese tipo de patrón masculino mola para padre. Luego están los que tienen pasta para aburrir y compran todas las consolas en su último modelo y versión, que es como muy triste esta situación a la que nos lleva tener mucho trabajo y por ende más dinero pero poco tiempo para el hijo. Y están, claro, los divorciados que no dan la brasa con los deberes porque se ven una vez cada 15 días y siempre te llevan al McDonalds.

2. La MTV. Ya te dije que Jersey Shore y todas sus réplicas norteamericanas y estatales  son EL MAL. 

El ciclo de demanda tecnológica aumenta al ritmo que se van cubriendo las necesidades, amigo. Lo que te valía para ser súper guay antes ya no vale ahora. Por ejemplo, para guardar cosas antes usábamos cds. Ahora discos duros externos, ¿y para qué sirven ahora los cds? Pues para espantar los pájaros en los campos. Date una vuelta por el rural y verás la cantidad de cds que ponen “Madonna- Music”, “apuntes de psicología II” y “fotos graduación” adornando los maizales.

Pues tú igual, ahora estás concentrado sólo en el ciclo de vida de tu producto y lo que consigues cuando el chaval trae buenas notas porque haces todos lo deberes con él. Y no. Pierdes perspectiva, tu hijo reajusta la demanda a los barbudos de moda, los ricos y los guays y claro, dice: mi padre es un carca.

Tú molas mucho, Henri, pero tienes que invertir en tecnología punta. Cambia de gomina y de peinado. Invierte en ti mismo para ser más interesante: sal más con tu churri y deja al nene con los abuelos. Cómprate otra tablet para entretenerte y deja que tu hijo aprenda a estudiar solo.

Ya ves, el marketign, la vida misma. 

Con amor, Queta.

PD: Te adjunto una idea en foto por si no quieres dejarte barba ;) que he visto aquí cuando pasaba por aquí.

29.3.14

Sexo, drogas y ollas a presión


Yo es que soy una curiosa. Es lo que tengo. Dicen que mató al gato, pero yo me arriesgo. No sé si lo que me pasó esta semana fue exactamente marketing experiencial pero desde luego sí toda una experiencia.

La cosa fue que estaba preparando en el trabajo un dossier para una empresa nueva que busca una red alternativa de distribución. Como sabréis, y si no, os lo cuento yo, la distribución es una de las variables del marketing mix, aunque ahora hay teorías modernas. Las cuatro pes, que les llaman, porque viene del inglés product, price, placement y promotion, ya sabéis que está todo en inglés, hasta los niños de mi barrio, que la de arriba está embarazada y le va a llamar al niño Jeremy Pablo, pero ese es otro tema...

Digamos que si el marketing fuese una banqueta, tendría 4 patas y si le quitas una, pues tu culo acaba en el suelo y tu negocio va como ese mismo sitio. Una es el producto, que tiene que estar todo requetebién pensado. Otra el precio, porque lo de ir en plan barato o en plan caro es un rollo que hay que meditar bien. Otra la comunicación, porque la publicidad, relaciones públicas y demás es algo que tampoco se hace al tuntún, tiene que ir según el plan de marketing. Y luego está la distribución, que es la manera en la que pones tus cosas al alcance de la gente para que te las pueda comprar. Y ahí es donde está el meollo de la cuestión de hoy.

Puedes tener el vino de tus bodegas a la venta en Carrefour, tener un join venture con un partner como Inditex en Australia, tu marca de textil en venta por correo o las diademas que haces a punto de cruz en la peluquería de Paquita.

Andaba yo dándole vueltas al tema cuando mi abuela me dijo que iba a ir a una reunión de venta de ollas a presión con unas amigas. Ajá. Venta directa. Y que podía llevar más amigas, que había chicos guapos y nos daban un regalito sólo por asistir. Además, que ella sabía por sus amigas que esas reuniones eran muy divertidas y a mí me hacía falta divertirme (porque cuando una no tiene novio, las abuelas creen que no te diviertes en la vida). Ese. Ese era el momento en el que tenía que haber desconfiado y decir que no. Pero no lo vi venir, me pudo la curiosidad, creí que mi abuela estaba de coña. Y no lo estaba.

16:00 PM. Un miércoles cualquiera para destrozar la imagen que tenía de mi abuela desde la más tierna infancia. Llego con mi ella y dos amigas suyas a la casa de otra de las “niñas” de setenta y tantos años (¿desde cuándo las abuelas tienen pandilla de salir el fin de semana?). Allí había 12 abuelas más, dos señoras muy arregladas delante de una mesa montada en la cocina que no desmerecería nada al lado de un escaparate del El Corte Inglés y un chico  guapísimo. Yo, y el guapísimo, éramos los únicos que bajábamos de 60 años.

La cosa iba de vender las ollas a presión, para lo cual estuvo cocinando una de las señoras  que se llamaba Isabel. Las cocochas en salsa verde, los muslitos de pavo al brandy, las  almejas en salsa de tomate...  todo estaba realmente rico, la verdad. Inocentemente íbamos probando los platos que nos enseñaban a mí, al guapo y a las educadas señoras de pelo blanco. Y bajé la guardia. Nada hacía presagiar la bacanal que vendría luego.

Mientras Isabel seguía demostrando los usos de la olla y unas sartenes; Lola, la otra mujer que organizaba la reunión, las vendía.

- ¿Maruja, qué, no quiere la olla? – Es que yo como sin sal. – Pues mejor, que está  especialmente preparada para realzar los sabores sin necesidad de sal.
- Sara, no me diga que no le vendría bien. – Es que mi marido no puede comer fritos. – Ideal, con esto no le hace falta aceite.
- Maricarmen, esta vez te la llevas, ¿no? – Es que ahora que estoy viuda hago muy poca cantidad, la verdad. – Pues congelas, mujer, congelas.

Y así todas las variantes posibles. Si alguna le llega a decir que no cocina en casa, le diría que la olla es perfecta como maceta para el salón. Lola era una vendedora nata. Luego os digo cuántas ollas encasquetó.

Cuando ya creí que la cosa terminaba así, empezó la fiesta. El chico guapo, que se llamaba Raúl y había estado discretamente en una esquina hasta entonces, entró en la función. Ahora resulta que era tan fácil cocinar con la sartén, que hasta podía hacerlo él. Había que ayudarle entre todas, así que unas señoras se animaron en seguida, se pusieron a pelar patatas y otras a batir huevos para una tortilla. Al chico le pusieron un delantal “un poco picante”, dijo Lola, y resultó ser un delantal serigrafiado con la foto de un maromo... desnudo. Así, sin hoja de parra de Adán ni nada.

Las risas y sofocos fueron un estruendo. La dueña de la casa sacó el licor de guindas, y las amigas fueron sacando cosas de los bolsos como almendras, galletitas... y todo tipo de licores caseros de una manera que yo en mi vida he visto. Parecía que hubiera sonado la campana de “y ahora ya podemos dejar de disimular”. De broma con el Raúl, los chistes sobre batir huevos fueron lo más fino que escuché aquella tarde. Por Dios, sólo eran las 5 de la tarde y en aquella casa había tapetes en los apoyabrazos del sofá ¡y una Virgen de Fátima en la entrada!

¿Y qué hacía mi abuela? Pues como le dolía un poco la cadera de la artrosis, se pimpló un termalgín con el licor de rabos de guindas, que es otra cosa que le tendré que comentar a un psiquiatra algún día. Y allí estaba, poco menos que con la petaca en la barra del bar, picoteándole el culete al Raúl y diciendo unas cosas  que le hubieran devuelto a la vida a mi abuelo, si no fuera que está incinerado.

A las 8 de la tarde, borracha y drogada, porque ya no sé en qué chupitos se echaban los neobrufenes 600 y en cuáles no, salimos de aquel antro de perdición mi abuela y yo, cogidas del gancho igualito igualito que cuando salía del Número K los jueves en Santiago con la Pili a las tantas de la mañana.

Ahora tengo 3 cosas claras:
1-       Es posible cocinar sin aceite en unas ollas a presión fabulosas sólo poniendo la tapa y seleccionando la temperatura correcta.  
2-       La venta directa funciona. Pero por razones algo más picantes que las que te cuenta Kotler.
3-      Jamás podré mirar a mi abuela de la misma manera cuando se ponga a calcetar después de la sobremesa en las fiestas del patrón. La veré vestida de cuero y subida a una barra de bar metiendo un billete de 20 € en el calzoncillo de Raúl, aunque haga quince mil años de terapia.  


Por cierto, 9. Vendieron 9 ollas a presión de 1.499 € cada una. Lo que no sé es como no la compré yo también

Queta

18.2.14

Los lobos hambrientos de la televenta

Ayer he visto “El lobo de Wall Street”. 3 horacas con tanta droga y prostitutas que he perdido la cuenta.  Pero no en plan mal rollo. Más bien como la historia de cualquier degenerado del siglo XX producto de nuestros tiempos capitalistas, pero contada en plan gamberradas simpáticas.
Os dejo una pista por si no la habéis visto:


Por la película yo creo que hay que quitarse el sombrero. Y el director tiene 70 años. Yo no sé hacer esto con 30 menos. Narración sublime. Diálogos (y monólogos) soberbios. Uso magistral de la tensión narrativa. Hay una docena de escenas que pasarán a la historia. La elección de la música es genial. En definitiva, barrabasadas y excesos grotescos continuos la convierten en una película divertidísima.  Sin que te canses en 3 horas. 
F A B U L O S A.


Pero como tenerlos los tiene, vamos a quitarle algunos defectos. Quizás un poco vacía en su trama contando el típico ascenso de un joven listo desde un garaje de EEUU (¿qué pasa allí con los garajes? En mi pueblo se guardan coches y se ponen mesas con caballetes los días de patrón para comer toda la prole) hasta la caída del ladrón y sus secuaces por perder la cuenta de las animaladas hechas. La  película no es crítica con la historia que cuenta. Tampoco el timador está arrepentido de timar. Está arrepentido de haber tenido que dejar de timar y pasarlo teta (literalmente).


La película es también repetitiva con sus clichés de ricos haciendo el malote. Di Caprio es bueno, siempre lo hace bien. Pero es demasiado guapo. Sobran escenas de demostración de lujo y fallan las escenas domésticas. Brutal la escena de desplazarse por el suelo drogado hasta el tuétano. Es muy patética, él es muy bueno y da mucha risa. Así son las cosas. Por otro lado, lamento el montón de actores secundarios perdiendo la oportunidad de hacer papelones. No es que lo hagan mal, pero creo que esperaba más de ellos. O a lo mejor es que es el lobo que se los come.


Ahora viene lo realmente bueno. Me han llegado rumores de que en la consultora con la que compartimos planta de edificio están haciendo visionados continuos para sus formadores en televenta. De algún modo están obligando a visionar la cinta a sus formadores y posteriormente a los teleoperadores, para que alucinen con la chorrada de vender el boli y ensayen arengas para movistar y gas natural, vendiendo como William Wallace sobre el caballo o este Jordan Belfort sobre toneladas de palabrería y drogas a partes iguales. Menos mal que ya no estamos en los 80. Aunque vuelvan las hombreras.  Y aunque el protagonista real esté dando por el mundo estas charlas. En serio. Aquí lo tenéis.  


Nunca he entendido del todo estas técnicas de marketing directo hoy en día. Sin estrategia. A cuchillo. Intentando cazar dummies o jubilados. Lobos hambrientos robando carne a quien no tiene más que pellejo y huesos. Haciendo flaco favor a las empresas. 

Henri

28.10.13

La venganza del diseñador gráfico

Imagen vista en: http://yournewfavorite.com/post/6599328229
Sábado por la mañana. Quedo con Álex, un amigo diseñador gráfico al que hace tiempo que no veo. Entre cañas me cuenta cómo le va en su dura profesiónTiene más (o al menos igual) de trabajo que de talento y es dura porque hay personas que no se la toman muy en serio. Los empresarios, en una conversación sobre su sector, se tomarían más en serio a un minero que a un tipo que hace dibujitos. Pero un empresario necesita antes a un diseñador gráfico que a un minero. Y eso es algo que muchos autónomos y pymes todavía no acaban de comprender.A Álex le va más o menos bien. Trabaja por su cuenta como freelance y cada vez va adquiriendo más prestigio en su círculo, lo que le permite aumentar su cartera de clientes. Es muy bueno en su trabajo pero se pasó más de 3 años dando tumbos por las empresas encadenando becas y prácticas con salarios basura.
-          Así que la vida ya te trata mejor, ¿no?
-          No te creas, Henri, de pasta siempre ando “pelao”. Tener más trabajos hace que tenga más proyectos realizados por los que cobrar, pero no necesariamente cobrar más. Conozco gente que cuando va subiendo su caché van subiendo los precios. Es una postura respetable pero nunca fue la mía. Yo nunca he cobrado más barato por estar empezando porque mi falta de experiencia se cubre con mi frescura y mis ideas sin viciar. Así que no cobro más ahora que antes, sólo un poco más a menudo.
-          Entonces será cuestión de paciencia, amigo.
-          Para paciencia la que perdí ayer. Mira que hay formas de tocarnos las narices a los diseñadorespero lo de ayer... Llevaba un día malísimo: había perdido un trabajo por la mañana porque no fui capaz de encontrar una imprenta que hiciese el trabajo que me pedía el cliente, luego me llamaron para decirme que no aceptaban un par de presupuestos y de remate... atiende a la historia. Me llama un colega. Su padre tiene una jamonería de toda la vida y resulta que como dos calles más atrás le pusieron una vinoteca pierde clientes a puñados. Total, que llamaron a una gente de marketing para que les hiciera un milagro y después a mí para que les diseñara el milagro. El padre de mi colega estaba muy quemado por el tema del marketing, que se creía que era milagro gratis, y milagro lo dudo, pero gratis ya sí que no. Y cuando le digo que le pasaré precio de lo que cuesta el restyling del logo y los flyers va y me suelta en mi propia cara: pero hombre, eso son un par de dibujitos, no me vas a cobrar que eres amigo de mi hijo. Y te pasas un día y te invito a jamón, hombre.
-          ¿Estás hablando en serio? ¿Te lo dijo así?
-          Pues sí, Henri. Mi colega estaba encendido como una grana y no sabía si reír o llorar pero estaba claro que su padre no había pretendido hacer un chiste. No supe qué hacer. Es de esas veces que las cosas te pillan tan de sorpresa que te quedas paralizado. Por respeto a mi colega, que nos conocemos desde la universidad y es un tío genial, me levanté, di las buenas tardes y me fui.
-          Hiciste muy bien, Álex, con ese tipo de clientes no hay nada que hacer, no merece la pena.
-          Pues yo me siento como un idiota, estoy muy cansado de que me tomen el pelo tipos como él, de verdad que tengo que hacer algo, pero no sé lo qué.
-          Estoy seguro de que tendrás alguna idea. Al fin y al cabo, vivimos de eso, ¿no?


Sábado por la tarde. Me llega un correo de Álex.
“Henri, lo he hecho. De repente, al ir hacia casa después de vernos, vi la luz. Fui a la jamonería del padre de mi amigo. Llegué y saludé al tipo. Me preguntó por el tema del “folletito”, que le urge, que si me lo había pensado mejor. Le dije que sí, que no tardaría en darle respuesta.  Pero que tenía prisa y quería un jamón que en mi casa tenía invitados a la noche y quería ponerles algo de picar. Me escoge uno, me dice el precio, digo que vale. Mientras me lo envuelve saco la libreta y le hago una caricatura en medio minuto. Cojo el jamón y me voy dejándole el papel sobre el mostrador, en el que a mayores le escribí  “No me vas a cobrar el jamón, ¿no? Cuando quieras avísame y vengo un día y te pinto un cuadro al óleo”. Salí pitando con el jamón bajo el brazo y el corazón en la boca.
Hace un rato me llamó mi colega: que su padre dice que estuvo bien la broma, que vuelva con el jamón que hablamos del precio. Si acepta el presupuesto haré el trabajo, pero eso sí, el jamón me lo quedo de fianza hasta que cobre el diseño.”
(D)el diseño también se come

Henri

30.9.13

Septiembre y la chispa de la vida


De: Queta <queta@...>
Para: Henri <henri@...>
Fecha: 30 de septiembre de 2013
Asunto: septiembre y la chispa de la vida





Querido Henri:
¿Qué tal las vacaciones? Yo de vuelta con mil cosas en la agenda.La semana pasada, por ejemplo, he estado en el Centro de Negocios deNovacaixagalicia en A Coruña en una charla. ¿Te la cuento? Te hubiera encantado estar. El ponente era Carlos Chaguaceda, el Presidente del Instituto de la Felicidad. Sí, Carlos y yo tenemos mucho en común: este año soy presidenta de la comunidad de vecinos de mi edificio y podría decir sin mentir ni una mijita que soy la presidenta del Instituto del Infierno en el Descansillo.
Pero claro, él trabaja en Coca Cola, la chipa de la vida. Y yo no, que la chispa a mi vida se la pongo yo misma. Él trabaja con bienes de alta rotación, y yo ROTO sobre mi eje para mirarme BIEN en el espejo del Descansillo del Infierno, al salir del ascensor. (Otro día te cuento las simpáticas misivas que dejan en el espejo mis vecinos, que son como de Drama en el Portal pero en versión amor /odio al de Gas Natural).




Lo primero que despertó mi atención en la charla fue su soltura en el escenario, que no es tan habitual como se supone en conferenciantes... Carlos Chaguaceda sí la tiene, Henri, se le nota que te tiene mundo. Incluso nos dio unos consejos para hablar en público. Mira, te grabé unos segundos de su comienzo. Por cierto, lo que ves que hace al principio del vídeo es quitarse la corbata porque dice que si el público venía en plan informal, pues él también. ¿Has visto qué truco rollo captatio benevolentiae más logrado?
En general contó cosas muy interesantes sobre el concepto de imagen de marca, que mira si es potente el de Coca Cola que ya era el producto más vendido del planeta antes de que existiera Facebook y todo. Y como cualquier representación fabulosa, se alimenta de leyendas. La más famosa es la de la fórmula de la Coca- Cola, claro, que no desvelarán en su vida porque no van a apagar el fuego que alimenta el imaginario popular (que te digo yo que es más potente que una campaña de cientos de miles de euros). De la fórmula dijo que más que en los ingredientes, el secreto está en cómo se elaboran. Cosa que por cierto ya dice desde hace mucho tiempo mi tía Paquita, porque nunca le salen los brownies como dicen en los blogs de cocina.

Aparte, comentó un par de casos de crisis, como en el que Coca Cola pidió disculpas al Concello de O Grove por llamarle centollo a lo que todo hijo de vecino sabe que es un Boi de Mar. La repercusión mediática de una entrevista a Carlos Chaguaceda en TV sobre ese tema fue brutal. Como lo oyes, chico, ya sabes que en este país nos pirran las chorradas.


Eso sí, quiso dejar muy clarito que se lo curran cada día y que en su empresa trabajan a mazo. Atiende a la frase: Si quieres una valla blanca tienes que pintarla todos los días, si no, acabas teniendo una valla amarillenta. Pues eso.


Después nos deleitó con el recuerdo de algunos spots, como el de Coca-Cola “Para todos”, que inicialmente no funcionaba hasta que decidieron poner la locución en manos de un argentino. Y comentó bastante el spot del abuelocatalán, este de no hace mucho, ¿sabes cuál te digo?. Porque dijo que en tiempos de crisis hay que tener cuidado en cómo vendes la felicidad, para no caer mal, ya sabes. Es como Mario, el de mi oficina, que cuando estábamos en plena crisis con lo del ERE llegó de sus vacaciones diciendo que se comprara un yate, y desde ese día baja al café de las 11 más solo que un tarzán sin chita.


También dijo que les va mucho el tema de la credibilidad, que nada mejor que historias verdaderas. Lacrimógenas, diría yo, pero como tengo un ramalazo Clint Eastwood, pues igual es cosa mía que voy de bruta (por cierto, Henri, ya sé que eres un chico heterosexual, pero como estás informado del mundo gracias a mí, tienes que ver esto para que luego no me vengas diciendo que no entiendes qué es lo que les gusta a las mujeres :)

Total, que me acordé yo del storytelling y esas cosas, que siempre funcionan. A mí, si te soy sincera, me empalaga tanta felicidad y tanto rollo, pero claro, es que ESE rollo es SU rollo, ¿y ahora quién es el listo que lo cambia?


Yo, que ya sabes que tengo cierto afán de protagonismo, me moría por preguntar, y al final me decanté por el tema de la creatividad y los briefings de Coca Cola, pero la contestación no fue muy detallada. Sospecho que harán los briefings más detallados de la historia (de esos que tú y yo nunca veremos) y que la Sra. Rushmore se “limita” a poner los cerebros a trabajar en un concepto ya muy mascado.


De redes sociales no comentó mucho, salvo que les funcionan como un estupendo termómetro del funcionamiento de las campañas en medios convencionales. Ah, bueno, sí dijo otra frase estudiada de esas que dejan noqueado unos segundos al auditorio: que lo peor de las redes sociales es sobrevalorarlas, y lo segundo peor menospreciarlas.Y ahí le doy toda la razón del mundo, que es lo que me pasa a mí todos los septiembres con la depresión post-vacacional llamándome a la puerta... Algunos años empiezo a llenar la agenda de proyectos ilusionantes para animarme con la llegada del otoño, pero termino tan cansada que necesito irme de vacaciones a los 15 días de volver. Y aún es peor cuando pienso que la depre no me pilla a mí ese año, que me voy a tomar la vuelta al cole con calma y acabo regodeándome en mi miseria poniendo la foto de mis pies en la playa de salvapantallas.
Ay...

Con cariño,
Queta

18.7.13

Cómo ligar más en 4 pasos; hazte un DAFO

Imagen de: http://guerreroagustina.blogspot.com.es
Queta, una tarde cualquiera de verano. Unas cañas al salir de la oficina y una amiga en apuros.
- Con 32 años estar divorciada es un marrón, Queta. El fin de semana me voy de escapada con unas amigas solteras a un pueblecito de A Costa da Morte, de esos con terracitas para tomar café con hielo viendo la playa. Y con marcha nocturna, claro. Y es que con 20 dominaba el tema del flirteo, pero estuve fuera del mercado y ahora ya no sé lo que se lleva.
- Espera que te hago una sesión de coaching casero. Cariño, tú lo que necesitas es un DAFO.
- ¿Un qué?
- Un DAFO, nena. Es una especie de herramienta que tienen las empresas para analizar su situación y con cuatro pasos de nada ya pueden planificar su estrategia de futuro. Es decir, exactamente lo que tú necesitas.
- De verdad, Queta, que estás fatal.
- ¡Qué va! Mira, tengo un amigo, Henri, que te lo explicaría mucho mejor que yo, pero la cosa es sencilla. ¿Tú quieres recuperar este verano tu vida de soltera, no? Pues tenemos que explotar tus ventajas competitivas.
- ¿Que use más escotes?
- No, mujer, eso sólo exalta una virtud física; tú eres lista y tienes conversación. Espera que analizamos. Pásame una servilleta que tengo mi bic de las ideas por aquí. Veamos, hacemos un cuadrito así y rellenamos las casillas. Primero, análisis interno. A ver, debilidades que tienes:
- Me pirran los helados de chocolate, pero una cosa brutal, que no puedo parar.
- Bueno, no es exactamente eso... pongamos que estás un poco desentrenada, o sea... poca capacidad de adaptación al mercado. Y que tienes poca experiencia, o sea... desconocimiento del sector.
- Ajá...
- Veamos las fortalezas: eres simpática, es decir, en el aprovechamiento de recursos digamos que tienes una atención al cliente espectacular. Y eres lista, o sea que tu fuerte es el branding experiencial.
- ¡Estupendo!
- ¿Qué problema le ves al... mercado?
- Pues hija, que los guapos están todos cogidos.
- O sea, las amenazas en tu análisis externo son que es difícil encontrar un nicho de mercado. Y si suponemos que vas con muchas solteras, podemos añadir saturación de mercado por exceso de competencia.
- ¿Y yo qué puedo hacer?
- Pues vamos con el cuadrito este de abajo a la derecha: las oportunidades externas. Como es un entorno en el que se puede conocer gente fácilmente, podemos decir que el mercado está abierto a estrategias de crecimiento. Y eres libre, amiga, o sea que eres un producto potencial en un mercado en alza.
- Ya... ¿y ahora qué?
- Pues ahora te vas para casa y analizas la servilleta que para eso eres una tía con dos carreras. Tienes que reforzar las debilidades, defenderte de las amenazas, explotar tus fortalezas y aprovechar las oportunidades.
- Ya... ¿pero el sábado pongo escote, no?

 

17.6.13

#MeHubierasLlamado

Imagen tomada de http://cankente.tumblr.com/post/27351928338
9:00 (SMS Queta- Henry): Buenos dias! commos juntos oy?

9:30 (SMS Queta- Henry): igual no tiens tarifa plana de sms pero contestam x guasa

10:00 (whatsapp Queta- Henry): hola! (intro) qué tal? (intro)  (emoticono de sonrisa) 
(intro) a ver si miras los sms!!!!!!(intro) comemos juntos hoy? (intro) puedes??????? (intro)

10:30 (whatsapp Queta- Henry): hola??? (intro) he visto el doble check! (intro) contéstameeeeee (intro) (emoticono de fastidio) (intro)

11:00 (whatsapp Queta- Henry): igual te has pasado al Line ese, pues yo paso que tiene unos emoticonos gigantes muy  raros (intro) (emoticono de llorar de risa)

12:00 (chat de facebook Queta- Henri): oyeeeee (intro) dónde tienes el teléfono, si se puede saber?

12:15 (tweet de Queta): mi amigo @henri ya no me quiere porque pasa de mí

12:30 (Google talk Queta- Henri): Te haces de rogar, Henri (intro) creo que ya sólo me queda una carta manuscrita para poder hablar contigo! (intro)

12:45 (actualización de estado de Queta en facebook): no puedo pedir la paella porque sólo se hace para dos! #menudeldia– en Restaurante La Marinacon Henri (foto de carta del restaurante)

13:00 (llamada telefónica móvil Queta- oficina Henri):
- Henri, va todo bien? O es que ahora me odias?
- ¿De qué hablas, Queta?
- ¿Por qué no me contestas a los mil mensajes que te he mandado?
- No los he visto, querida, me olvidé el móvil en el coche y estaba trabajando. ¿Era importante? ¡Me hubieras llamado!

(Cara de Queta digna de un emoticono)